Eloise
Capítulo XI
Mientras Omar enciende un cigarrillo al otro lado de la habitación, Eloise sigue durmiendo. Entonces, como una pluma al viento, Omar empieza a componer melódicos versos en su mente.
No es la primera vez.
Lo hace cuando camina, cuando come, cuando se baña o como ahora, cuando la contempla.
Eloise está echada, descansa entre esas sábanas con finos bordados que se prestan a imaginar las alborotadas olas del mar mientras Omar, con suspiros entre cada palabra, comienza a recitar.
Ahí yaces, desnuda. Con las tetas suaves y tiernas.
¿Quién imaginaría que solo unas horas atrás, las disfrutábamos juntos?
Disfrutábamos de ellas; duras, fervientes y ligeramente salvajes.
Con los pezones erectos; listos para mordisquear, lamer y mamar. -como sé que te gusta. - Agrega con una media sonrisa trazada en su maduro rostro.
Pero ahora están descansando.
A penas se los ve. - suspira mientras levanta una ceja imaginando su siguiente verso.
Aunque me atrevo a decir que bastaría con un pequeño y sutil roce para hacer que despierten.
No son mucho de quedarse quietos.
Tus pezones tienen vida.
Se que apenas te despiertes, ellos lo harán contigo y me deleitarán mientras tus tetas se mueven al compás de tus firmes y aún así, blandos pasos hacia mí.
Omar se detiene, aspira lentamente el cigarrillo y en seguida continúa. Eloise no se ha movido. Se mantiene en la misma posición como una pieza de arte, simulando un inmenso cuadro renacentista donde hasta las sombras cobran vida.
Ahí yaces, desnuda. - continua con la voz áspera y sedienta mientas se desenreda su tupida barba grisácea.
Con las manos entre tus piernas.
Como si guardaras un secreto.
Me tientas mucho a querer descubrirlo. - y disfrutarlo. - se ríe.
Tus piernas, en perfecta posición, cubren tus manos. Te las cuidan. Te las protegen. Aunque en realidad no, porque son tus manos las que cuidan y protegen algo más.
Las que te permiten dormir sin revelar.
Las que decidieron (a tu vulva) darle su privacidad.
Pero eso no esfuma de mi memoria cuando estaba a la vista.
Cuando me dejaste tocarla.
Cuando pudimos juntos sentir cómo se excitaba.
Sus labios carnosos con esos colores entre rosas, guindas y marrones que me mostraba.
O cuando mis dedos se humedecieron al entrar en ella.
Pero ahora descansa.
Ahora está cubierta y protegida por tus cálidas manos mientras duermes tranquila.
Omar deja el cigarrillo a medio fumar y los versos empiezan a naufragar entre la habitación. El viento se cuela por el balcón, susurrando un canto armonioso haciendo que Eloise despierte. Y acomodada en la cama, con su mirada algo despejada y bastante distraída, lleva de vuelta a Omar a envolverse en aquellas sábanas que aún guardan su calor.

Me gusta mucho . Me gusta el estilo de Omar de crear sus poemas , buena inspiración la que le da Eloísa !! Sigue escribiendo siempre ✍️
Me encantó! ❤️